Festival Indio Tairona

El Vallenato en el Magdalena

Gabriel García Márquez, nobel de literatura

"En Aracataca, donde tenía la pasión de que me contaran cuentos, vi muy niño el primer acordeonero […] El hombre empezó a contar una historia y para mí fue una revelación cómo se podían contar historias cantadas, cómo se podía saber de otros mundos y de otra gente a través de una canción. Después descubrí la literatura y me di cuenta de que el procedimiento es el mismo".

Jaime Mejía Duque

La música vallenata tradicional "es producto del espontáneo goce de existir en fraterna comunidad, en donde prevalecen los valores primordiales para la convivencia pacífica"

Rafael Escalona Martínez

Una tarde de verano, cogiendo el fresco, estábamos sentados en la plaza de Valledupar, bajo el legendario palo de mango, cuando le pregunté al maestro Rafael Escalona cómo fue que nacieron los cantos vallenatos. Se me quedó mirando, con la cabeza ladeada, como siempre hacía. Se puso pensativo. De repente soltó una sonrisa. Y me dijo esta maravilla: “El vallenato nació como el bostezo, de boca en boca”.

Así fue, ni más ni menos: en los labios de la gente, de pueblo en pueblo, caminando por las trochas, echando cuentos en los caseríos, cantando en las cantinas, llevando noticias de amoríos nuevos y de ancianos que morían, narrando historias. El vallenato fue el primer celular de que se tuvo noticia. Escalona, como siempre, tenía la razón. Los versos de juglares y trovadores del pueblo son como el bostezo: andan de boca en boca…
Por Juan Gossaín

Música Vallenata Tradicional

La música vallenata tradicional es un género musical cantado, nacido de la conjugación de tres expresiones culturales diversas: los cantos de vaquería y los cantos responsoriales de los campesinos y esclavos negros durante el período colonial, las músicas de gaitas y maracas, las expresiones dancísticas de los indígenas nativos de la costa Caribe colombiana, y el aporte del lenguaje textual y los instrumentos musicales europeos, entre los que se destaca el acordeón diatónico. Este último instrumento es el líder de la identidad musical vallenata, y es acompañado rítmicamente por la guacharaca, de origen indígena, y por la caja, un tambor de origen africano, para dar paso a la creación de cuatro aires rítmicos: el paseo, el merengue, la puya y el son. En sus inicios -a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX-el Vallenato fue esparcimiento para vaqueros y jornaleros del campo. Con el tiempo, estos cantos se convirtieron en el medio de comunicación fundamental para divulgar noticias, anécdotas.

 

En sus inicios -a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX-el Vallenato fue esparcimiento para vaqueros y jornaleros del campo. Con el tiempo, estos cantos se convirtieron en el medio de comunicación fundamental para divulgar noticias, anécdotas y acontecimientos que ocurrían en lugares lejanos y que eran transmitidos de boca en boca y cantados de pueblo en pueblo, permitiendo a las comunidades, el conocimiento y reconocimiento de sus lugares, sus personajes y sus valores. Desde entonces el Vallenato contó lo que la historia oficial no hacía o comentaba apenas tangencialmente. Adquiere, además de su labor comunicadora, una labor crítica con la historia y el acontecer cotidiano.

Con el paso del tiempo, el Vallenato penetró los altos estratos de la sociedad, que inicialmente lo menospreciaba, y se consolidó como un elemento integrador. La singularidad de la música vallenata tradicional está dada, principalmente, por su contenido literario de estilo narrativo, por medio del cual se expresan las vivencias cotidianas, los registros históricos y los sentimientos de un pueblo. Esto hace posible disfrutar de relatos llenos de realismo e imaginación, los cuales provocaron que el escritor Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, expresara que “esta música y mis novelas son tejidas con la misma hebra” (revista Semana 26/04/1992). Su admiración por la capacidad de síntesis de los compositores vallenatos lo llevó también a expresarse así sobre Rafael Calixto Escalona Martínez, el más grande de los narradores-trovadores de la historia de nuestro canto popular: “ese pendejo recoge en cuatro versos lo que yo cuento en un libro”. Nuestro Premio Nobel le cuenta también a su biógrafo: “En Aracataca, donde tenía la pasión de que me contaran cuentos, vi muy niño el primer acordeonero […]. El hombre empezó a contar una historia y para mí fue una revelación cómo se podían contar historias cantadas, cómo se podía saber de otros mundos y de otra gente a través de una canción. Después descubrí la literatura y me di cuenta de que el procedimiento era el mismo.” Según el escritor Jaime Mejía Duque, la música vallenata tradicional “es producto del espontáneo goce de existir en fraterna comunidad”, (Duque, 2001) en donde prevalecen los valores primordiales para la convivencia pacífica.

Orígenes de la Música Vallenata

Los Cantares vallenatos nacieron de la unión delas culturas indígenas y africanas, que fueron obligadas, por los invasores españoles, a utilizar la lengua castellana. En sus orígenes, las músicas se interpretaban con los instrumentos musicales propios de las culturas nativas y africanas: gaitas cabeza de cera, maracas, pequeños tambores indígenas de doble parche cuya percusión se realiza con baquetas de madera, guacharacas, tambores de un solo parche de origen africano, el golpeteo de las palmas de las manos para la marcación rítmica, voces y coros. Nuestras músicas primigenias surgen así del resultado de procesos del sincretismo de las expresiones folclóricas originales, desarrollados e hibridados durante los últimos 300 años en las provincias del Caribe colombiano y en algunos otros sectores rurales de la región Caribe colombiana. Son el resultado evolutivo de la unión de textos literarios versificados y rimados, elaborados en idioma castellano, utilizados para contar cantando historias, leyendas, rebeldías y sentimientos, ambientados con música, ritmos e instrumentos musicales que provienen de las raíces históricas de la América aborigen, de África y España.

 

Los orígenes de los Cantares vallenatos

 

La obligatoriedad del uso de la lengua castellana permitía acentuar las relaciones de dominación sobre las comunidades sometidas, indígenas y africanas, al mismo tiempo se convertía en una estrategia para conseguirla desaparición y el olvido de las lenguas y las culturas originales. Desde una perspectiva histórica, los antiguos cantares son un patrimonio cultural nacido de las entrañas de cientos de comunidades sometidas, y es originado en espacios marginales como resultado de procesos sociales de resistencia a la dominación española. Son el producto de la necesidad de visibilizarse como sectores sociales marginados, por medio de la construcción colectiva de sus propias manifestaciones culturales, expresadas a través de los tambores africanos, las gaitas indígenas, la narración oral, las danzas y el canto.

 

En los alrededores y hacia el suroccidente de Valledupar, en las zonas planas de las antiguas haciendas esclavistas, situadas en terrenos de selvas, playones y sabanas de pastos naturales, la influencia cultural de los antiguos esclavos africanos se encuentra más definida a medida de que el territorio se acerca al río Magdalena, lugar de refugio de miles de esclavos evadidos de las haciendas y centros poblados durante la Conquista y la Colonia.

 

En las antiguas haciendas esclavistas y en los espacios donde habitaba la población negra y cimarrona a lo largo del río Magdalena, se desarrolló una extensa zona de influencia cultural africana. De esa región salieron los cantos de Chandé, Pajarito, y Tamboras, entro otros, que, posteriormente, realizaron su aporte rítmico, melódico y literario a la formación de la música vallenata tradicional.

 

A partir de la formación de haciendas, las labores propias del manejo del ganado en la región Caribe colombiana fueron delegadas por los hacendados españoles a los esclavos africanos, quienes llegaron con los conocimientos adquiridos a través de su milenaria tradición de pastoreo en África. Ellos conocían ancestrales procesos para la cría y el manejo del ganado, en donde se mezclaban sistemas de pastoreo, técnicas de ordeño, la fabricación de quesos, la captura en las sabanas y playones de ganado cimarrón, la curación de enfermedades por medio de conjuros mágicos o plantas medicinales y los secretos para la conducción o arreo de grandes lotes de ganados.

Dentro de este cuerpo de conocimiento, queremos destacar las técnicas utilizadas para la movilización de grandes lotes de ganado desde las haciendas hasta los centros de consumo o a otras haciendas situadas en comarcas lejanas. En efecto, uno de los aportes africanos se refiere a la manera casi mágica utilizada para evitar la derrota, pérdida o separación de las reses durante el tránsito por caminos de herradura casi inexistentes, atravesando sabanas, montañas, ríos y playones, de tal manera que se mantuviera la manada compacta durante muchos días, semanas o meses hasta que llegaba a los mercados.

 

El secreto se encontraba en la extraordinaria sensibilidad del ganado vacuno para escuchar y seguir la música. Por ello, los vaqueros encargados de la movilización de reses, unos a pie y otros a caballo, se turnaban durante todo el viaje, en la punta o cabeza del lote de vacunos, para improvisar desde allí, permanentemente, gritos de arreo y cantos melancólicos a capela, en tono menor, con o sin rima, en los cuales contaban cantando, en forma burlesca, las peripecias ocurridas a ellos mismos o a los compañeros, y los eventos acaecidos en los pueblos por donde iban pasando.

 

A los cantos del guía respondían los otros vaqueros improvisando coplas y lanzando gritos de arreo. De esta manera, durante todo el viaje se mantenía una comunicación permanente entre los vaqueros, un diálogo versificado que permitía perfeccionar la elaboración de versos rimados e incentivaba la creatividad de los textos literarios y el repentismo, o sea la capacidad de responder, inmediatamente y en estrofas rimadas, a los requerimientos o desafíos de otro verseador.

 

Esta era una manera de divertirse durante el viaje y aliviar, en medio del buen humor general, los rigores del trabajo. El ganado respondía a estos cantos, tranquilizándose y siguiendo mansamente, durante interminables días bajo el sol del trópico, la voz cantante del guía. Al pasar la manada de pueblo en pueblo, por medio del canto o de los comentarios con los vecinos, las noticias eran difundidas de un sitio a otro, asi nacio la piqueria y los juglares que llevaban las noticias por toda la región.