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Símbolos de Santa Marta

Bandera: La bandera de Santa Marta es de dos colores: blanco y azul; el blanco, todos unidos sin rencores por esta tierra; el azul es el cielo, es el mar, es el horizonte mágico y plateado en las montañas.

 

Escudo: Blasonado Señalándose por armas y emblema de su nueva dignidad, El Escudo de Santa Marta. En primer plano se observa la imagen de la virgen de la Inmaculada Concepción, defensora de la ciudad, el fondo resplandeciente simboliza la caridad y la nobleza. En segundo plano, un torreón con sus rayas de sol naciente los que indica que está ciudad fue el principio de una floreciente nación, el sol presenta un área dorada que significa la riqueza y realeza de la ciudad, la cual fue portadora de la religión y la cultura. En tercer plano se muestra el mar Caribe con una barca de cuatro remos enseñándonos el camino abierto al porvenir representa también la hermosura y generosidad de estás tranquilas aguas. Desde el mes de mayo de 1929, la Alcaldía de Santa Marta comenzó a usar en su papelería membreteada el escudo del torreón y el barco con cuatro remos por considerarlo el más antiguo de los blasones que ha ostentado la ciudad. Sin embargo, eso dejaba de lado a la Inmaculada Concepción que había sido otorgada por el monarca español en 1774, por lo que a partir de 1951 el gobierno municipal incluyó a la virgen en sus armas, tal cual se encuentra hoy día.

 

Himno: El Concejo Municipal de Santa Marta, por medio del Acuerdo 09 de junio de 1949, en su artículo 2 declaró como Himno Oficial de la ciudad de Santa Marta, el siguiente Himno, cuya letra es del poeta Mariano Barreneche y la música del compositor samario Roberto Linero de Castro.

 

Himno que fue declarado cívico, por la Sociedad de Mejoras Públicas en un concurso abierto. Confirmaron con su firma ese Acuerdo, el entonces Presidente del Concejo don Aquileo Lanao Loaiza y su secretario Enrique Estrada.

Letra del Himno de Santa Marta

Dios te salve, ciudad dos veces santa
Por la gracia del nombre
Y la divina unción casi materna
Con que un día amparaste la trágica agonía,
Que en tu regazo soportara el hombre
Más grande de la América Latina,
Dios te salve ciudad en cada día.

Fue en el pródigo valle,
El soberano sol
Como en fantásticos joyeles
Apenas sueltan anclas los bajeles
Deslumbra la ambición del escribano
Y nace a la cántiga sonora
De un mar azul transparente y terso
Para hacer alma adentro como un verso
Donde el recuerdo de la infancia llora.

Dios, te salve ciudad dos veces santa (bis)