FRANCISCO RADA BATISTA “Pacho Rada”

Nació en la finca Los Veranillos, cerca de Plato (Magdalena), el 11 de mayo de 1907, en el hogar formado por Alberto Rada Ballesta, otro gran juglar de la música de acordeón, hoy conocida como Música Vallenata, y María Gregoria Batista Villarreal..

Las circunstancias en que se levantó, signadas por la pobreza y la falta de oportunidades, hicieron que creciera alejado de las aulas escolares. Analfabeta, sólo aprendió a escribir su nombre cuando tenía 80 años y el INEM de Cartagena le concedió el título de Bachiller Honoris Causa. Aunque convivió con varias mujeres, mantuvo su hogar con Manuela Oviedo, su esposa, hasta la muerte de ésta.

Tuvo 11 hijos, uno de ellos es el Rey Vallenato Alberto Rada. A la edad de 4 años, y a escondidas, Pacho Rada aprendió a tocar el acordeón, tomándolos sin permiso de cuanto músico amigo llegaba a su casa, que era de parranda y jolgorio, especialmente en el mes de noviembre, con motivo de las Fiestas de San Martín de Loba. Me contó Pacho Rada que en una ocasión, en una parranda, mientras la gente almorzaba, él agarró un acordeón y comenzó a tocar “La Chencha”, en tan buena forma, que lo dejaron seguir amenizando la fiesta y desde entonces no paró de hacerlo, tocando el acordeón casi hasta el día de su muerte.

Enseno a tocar el acordeón a Abel Antonio Villa y A Juancho Polo Valencia, El más entusiasta seguidor que tuvo en sus inicios fue su papá y él tuvo como ídolo en esos primeros años a su tío Manuel Rada. Pero el acordeón ni las muchas canciones exitosas que le grabaron le dieron a Pacho Rada para vivir cómodamente. Sus últimos años los vivió en las afueras de Santa Marta en calidad de iniciador del barrio de invasión La Paz, rodeado de nietos, bisnietos y sobrinos anhelantes de robarle los secretos de su acordeón.

Mayormente, a lo largo de su vida, derivó su sustento y el de los suyos de sus oficios como agricultor, chalán, domador de bestias, ponedor de bálsamos y corralero. En una palabra, Pacho Rada fue un humilde hombre de monte.

Sus canciones y su habilidad como acordeonero lo pusieron en el camino de la fama desde el año 1930, cuando hizo su primera grabación en la casa Curro de Cartagena, lo que si no lo hizo rico le dejaba cada día nuevos amigos y admiradores. Tambien grabo en la emisora La voz de la Patria, en el programa que realizaba Camacho y Cano donde grabo la Cumbia “La Sabrosita” y la del Boton de Oro. Vista asi las cosas, Pacho fue el primer juglar en grabar música Vallenata y no el maestro Abel Antonio Villa, como erróneamente se ha pensado.

Muchos reconocimientos y condecoración recibió este gran juglar vallenato, especialmente en los últimos años, tal como la exaltación como Rey Vallenato Vitalicio, al ser el Padre viviente de la Dinastía de los Rada, reconocimiento efectuado por el Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar en el año de 1999.

La Fundación nacional Festival de Interpretes de la Música Vallenata “Indio Tairona” realizo su primer festival en Octubre de 1999, en honor al maestro Pacho Rada Nunca había competido en Festivales, hasta que se animó en el año de 1998 a ir al Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, donde se quedó con el premio al Mejor Veterano.

En gira artística sólo salió a Venezuela, pero logró llevar su música y su acordeón a diversos escenarios en distintas ciudades de Colombia. Sus canciones más conocidas son: “La lira plateña”, “Cipote luto” y “El botón de oro”, entre otras, y se le reconoció como el Rey del Son, especialmente por “El tigre de la montaña”, nombre con el cual se realiza un festival en El Difícil (Magdalena) en honor a su memoria. Es autor del son “Abraham con la botella”, infaltable pieza en el repertorio de los concursantes de los Festivales Vallenatos.

Pacho Rada, aun bajo sus pesados largos años, nunca pudo bajarse de los escenarios artísticos y su inspiración se mantuvo siempre activa. En 1998 protagonizó la película de largo metraje “El acordeón del diablo”, una producción alemana que cuenta la historia de Francisco el Hombre, con quien siempre fue confundido Pacho Rada, imaginario alimentado por sus propios hijos, llegando uno de ellos a escribir un libro sobre este tema. Murió el 16 de julio de 2003. Su sepelio, en Santa Marta, fue uno de los actos más multitudinarios que haya visto esta ciudad.